El árbitro después de trabajar, llega a casa y pide albahaca a domicilio para condimentar la pizza que va a comer. Ya estaba saliendo el alba, mientras el repartidor de albahaca yendo en su moto campo a través se encuentra con un camino con bastante relieve en el que le cae el encargo y lo recoge, pero no se da cuenta de que lleva una abeja dentro. Al fin acaba llegando a su destino, la casa del árbitro. Cuando llega, él firma el albarán, pero al abrirlo encuentra la abeja dentro, le pica y le cae todo el bello de la cara, porque es alérgico a ellas. Coge el teléfono y llama a la tienda montándoles un alboroto, entonces el chico vuelve y le regala un jabón.
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