16 oct 2013

Insecticida derivado del veneno de una araña


La resistencia de los insectos herbívoros ante el insecticida obliga a adoptar soluciones más contundentes. Una investigación reciente indica que una proteína del veneno de una araña puede servir como bioinsecticida para aniquilar a ciertos insectos que son una plaga preocupante en muchos campos de algodón.

Los venenos de las arañas suelen hacer efecto cuando son inyectados dentro de la víctima, pero la proteína descubierta en el veneno de una araña australiana, puede también matar con facilidad a los insectos que ingieran un poco de este veneno. En la investigación llevada a cabo por el equipo del Instituto de Biociencia Molecular en la Universidad de Queensland en Australia, se ha comprobado que al ser ingerida, es una muerte rápida para el gusano cogollero, uno de los principales culpables de los estragos sufridos por bastantes campos agrícolas.

La proteína, denominada OAIP-1, resultó muy tóxica para los insectos que la consumieron, similar a la del insecticida sintético imidacloprid.

Otros insectos culpables de graves pérdidas en las cosechas reducen éstas en un porcentaje de entre el 10 y el 14 por ciento cada año, y dañan entre el 9 y el 20 por ciento de los alimentos almacenados que derivan de estos cultivos. Además, algunas especies de estos insectos se han vuelto resistentes a los insecticidas disponibles en el mercado.

Entre otras opciones, esta sería la de agregar dichos genes a los microbios, presentes en campos agrícolas, que atacan específicamente a esos insectos herbívoros.

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