3 jun 2014
Texto con palabras del ejercicio del libro.
Aquella noche mi rival estaba lleno de rabia quería ganar el combate si o si. Yo había sacado provecho de mis entrenamientos, tenía un entrenador nuevo y hacía muy bien su labor. Hice mis preparamientos de siempre antes del combate, mi ducha caliente rodeado de vapor y mucho jabón para relajarme. Llegó la hora tuve que salir al ring y lo vi a él, lleno de vello corporal y varias picaduras de abeja, pues ademas trabajaba con dichos animales. Parecía débil pero con esa rabia me destrozo y perdí el combate.
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